martes, 17 de enero de 2012

Ahora viene el Vizconde!!!!

Por pura causalidad me topé con nuestro antecesor, Jean Bertrand Vicomte de Vethencourt, cuando tenía alrededor de ocho años y estudiaba en Amberes, Bélgica. El sistema de educación francés es quizás el más completo, toda mi primaria y parte de bachillerato transcurrió en la Europa de finales de la II Guerra Mundial y por ende en francés. Digo que es el más completo porque no solo se estudia historia de Francia, historia muy rica, bastante novelesca, llena de amores y traiciones, a muy temprana edad se estudia historia universal lo cual permite tener un amplio bagaje cultural. En fin volvamos a lo que nos ocupa; me topé con Jean Bertrand cuando estabamos estudiando la parte de los piratas famosos que surcaban el mar Caribe. Saltaron del libro de historia, Sir Henry Morgan, Pierre Lafitte, Sir Walter Raleigh, etc.  ; estos tres me impactaron pues formaban parte de mis libros de cuentos y novelas de aventuras, ahondando entonces en esa época me entero que Jean Bertrand, Vicomte de Vethencourt había huido de  Paris por una cuestión de faldas y de duelos, los cuales estaban prohibidos desde que Luis XIV, el Rey Sol, le ordenó al Cardenal Jules Mazarin, su obscuro primer ministro, quien le fue recomendado por el famoso Cardenal Richelieu, más obscuro aún, primer ministro de Luis XIII, prohibir definitivamente que los problemas relacionados con el honor fueran resueltos en duelos con espadas (recuerden a los Tres Mosqueteros). Por lo visto el Vizconde de Vethencourt había resuelto su asunto de honor a punta de espadas  matando a su adversario, me lo imagino volando en su caballo, cubierto con su capa llevando bordada en ella la Flor de Lis, emblema de la Casa Real de Francia , sombrero grande de ala adornado con plumas de avestruz o de ave del paraíso, por esas carreteras hacía Marsella o Lille, huyendo y embarcándose en el primer galeón rumbo a las Indias Occidentales, tierra de acogida de todos los que tenían cuentas pendientes con la justicia o que sencillamente deseaban desaparecer y cambiar de vida por algún pecadillo, lo cual los convertía rápidamente en oportunistas malvados al conquistar nuestro continente a como diera lugar y sin contemplaciones.


Creo que Jean Bertrand tenía todo para convertirse en pirata y debe haberse unido a estos tres piratas famosos que con sus bandas en el año 1615 aproximadamente, arrasaban con los galeones españoles, apoyados por el Imperio Británico al cual le rendían buenos tributos. Sin embargo, creo también que se cansó de tanto pillaje, fuego y muerte ; cuando Sir Henry Morgan atacó a Maracaibo incendiándolo, debe haber aprovechado para quedarse en tierra venezolana, adentrarse en los Andes y terminar cerca de Fabián de Salinas que para ese entonces debía tener familia numerosa, tierras y animales, de manera que Jean Bertrand probablemente se unió a alguna de nuestras antepasadas y surgió entonces el nombre por el cual somos conocidos en la región LOS SALINAS VETENCOURT (sin H, no sé cuando desapareció la letra pero así quedamos).


Final de la parte del linaje y abolengo (un poco manchadito  el abolengo verdad?). La verdad, en mi opinión, es que venían nuestros antepasados con todos sus títulos, nacidos en cunas de oro con su tradición de honor y nobleza pero que al pisar nuestro continente se olvidaron de tan honorables tradiciones y a sangre y fuego se apoderaron de esta tierra maravillosa.


Sin embargo, debo hacer hincapié que el honor, la ética y la moral volverían dentro de esos maravillosos descendientes que fueron nuestros ascendientes, ya verán.



Los relatos, anécdotas y recuerdos que paso a contarles están en el contexto de ciertas épocas pues me fueron relatados por mi mamá y familiares sin ningún orden cronológico, además tengo que situarlos en el tiempo de manera vaga, tampoco puedo darles nombres completos y mucho menos fechas. Sin embargo, trataré de contar estas historias familiares lo más exacto posible, incluyendo mis recuerdos que a veces puedo ponerles fecha pero a esta edad a veces olvido cuando sucedieron pero no se me olvida la esencia del recuerdo. Tal como expliqué antes, los relatos no son exactos porque dada mi manera de ser y conociendo la manera de pensar y proceder de nuestra familia me es muy fácil imaginar lo que estaban pensando y los motivos que los llevaron a ciertas situaciones.


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